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sábado, 29 de octubre de 2011

Las 6 etapas psicológicas de la pareja infértil.

La incapacidad de tener hijos resulta ser una de las experiencias más difíciles que debe abordar el ser humano. Las personas se ven enfrentadas a una crisis que genera angustia y sentimientos de pérdida. Enfrentarse a un diagnóstico y a un tratamiento produce una sensación de incertidumbre y de falta de control que a menudo desencadenan respuestas psicológicas diversas, las que dependerán en gran medida de los recursos psicológicos personales, la relación de pareja, la comunicacion de ésta, el estado de ánimo general y eventos situacionales que pueden agregar componentes estresantes a la situación en sí.
Cómo enfrentar la infertilidad y sus consecuencias dependerá de muchos factores que se intentarán ordenar de forma cronológica.
  • Primer paso
 Se inicia cuando la pareja decide tener hijos por distintas razones, ya sea amor, continuidad, prolongación de los padres y de la relación, producto de ambos, presiones sociales, familiares, religiosas u otras. La pareja opta por la opción de la paternidad, se discuten diferentes cuestiones: lugar que ocupará el bebe, posibles nombres, el cambio que la llegada del nuevo miembro producirá. Luego de esta decisión, lo primero que hace la pareja es dejar de lado cualquier método anticonceptivo; muchas mujeres acuden al ginecólogo para realizar un chequeo de rutina. Sin embargo, luego de transcurrido un tiempo sin que este ocurra, generalmente un año, aunque en muchas ocasiones antes, comienza la preocupación y la duda. Son frecuentes las preguntas,  la incertidumbre crece y genera cierto estrés.
  • Segundo paso
Comienza cuando la pareja decide acudir al médico porque el embarazo no se logra. En esta etapa se incorpora el médico a la problemática de la pareja. Comienza una serie de exámenes, algunos de ellos invasivos. La pareja acepta realizarlos con el fin de conocer y comprender qué es lo que está sucediendo. Cuando hay conocimiento sobre el tema y sobre los factores que producen infertilidad, el estrés tiende a mantenerse más controlado, el desconocimiento siempre genera más preocupación y angustia. Durante este período los procedimientos médicos son realizados, se mantiene la incertidumbre pero también se mantiene la ilusión de que "todo estará en orden y que si hay algún problema este sea menor y de fácil solución".
  • Tercer paso
Es la etapa del diagnóstico; éste puede ser preciso y puntual pero a veces resulta no serlo y se requiere de más exámenes para definirlo. Sin embargo, el diagnóstico es siempre un comienzo y revela sin lugar a duda que hay un problema, frente a esto la primera respuesta psicológica, es la negación, es decir, "no, esto no puede ser, esto no está pasando", la mente se rehúsa a esta posibilidad, es un shock que produce diversos sentimientos, pena, rabia, impotencia, y en ocasiones descontrol.
Es importante la comunicación con el médico tratante, éste debe explicar en qué consiste el problema y cuáles son las alternativas de tratamiento posible. Se debe compartir desde el comienzo los sentimientos, inquietudes y pensamientos con la pareja.
En esta etapa a menudo la pareja, o al menos uno de sus integrantes, busca información al respecto, averigua de centros, de médicos, y de posibilidades. Esta búsqueda debería generar calma, pero en ocasiones aumenta más aún la ansiedad, en especial por los altos costos económicos de los procedimientos entre otros factores.
Sentimientos como culpa surgen de manera inmediata; creer que uno es culpable por tener dificultades para concebir es común, pero es a la vez perjudicial, ya que nadie es responsable, pues nadie eligió tener esa condición física y/o biológica. Las parejas pueden culparse el uno al otro por su incapacidad para concebir, especialmente cuando sólo uno de los dos es estéril. Además estos sentimientos hostiles pueden producir un deterioro en la relación de pareja, que de no ser sanada mediante la comunicación, comprensión y cariño, puede entorpecer el tratamiento posterior. También puede culparse a otros o a otras circunstancias, por ejemplo al ginecólogo que los llevó a descubrir el problema, a los padres por haber recomendado que esperaran a ser mayores para tener un hijo, o a cualquier otra persona o profesional. Los sentimientos de culpa pueden superarse tomando una actitud activa en la búsqueda de la solución al problema y siendo positivos en la consecución de los pasos a seguir. Es importante experimentar y aceptar todas estas emociones.
  • Cuarto paso
Podríamos llamarlo el de la comunicación. Con el diagnóstico en mano se barajan las alternativas de tratamiento en conjunto con el médico, se analizan las posibilidades de la pareja.
Importante en esta etapa es tener muy en claro las características del método adecuado o elegido, sus consecuencias y efectos secundarios, sus posibilidades de éxito y de fracaso. En caso de que no resultará, conocer cuál es el procedimiento a seguir. Conociendo cual es la situación y las opciones de tratamiento, se facilitan las decisiones a tomar. Las decisiones deben tomarse en conjunto con la pareja y el especialista.
Esta etapa se vive de forma dual, por un lado está la esperanza de que todo va a resultar y por otro, se siente una presión, en ocasiones poco definida, de que el tratamiento debe resultar. Iniciada esta etapa comienza otra que puede ser entendida como adaptación y aceptación del problema.
  • Quinto paso
Aceptado el problema, se da inicio al tratamiento. Éste es probablemente el momento de mayor estrés; dependiendo del tratamiento también podemos mencionar el malestar físico al que se somete generalmente la mujer (malestares hormonales, dolores abdominales y las molestias de los exámenes). Los días y el tiempo transcurren en base al tratamiento, las conversaciones y las inquietudes se basan en él. Se genera un ambiente en donde el centro de atención es el embarazo, las posibilidades, los avances que se observan, y la esperanza de que todo resulte bien. Todo esto influye en las personas, tal vez no de forma inmediata, pero es posible que aparezcan los primeros síntomas de estrés, ansiedad y depresión. En muchas ocasiones las parejas mantienen en su intimidad todo este procedimiento; esto a veces es recomendable en algunas parejas; en otras, es mejor contar con redes de apoyo que puedan servir para compartir las inquietudes, miedos, y penas.
Es posible también que aparezcan los primeros problemas sexuales, ya que la infertilidad está fuertemente asociada con la sexualidad, algo tan personal, íntimo y propio de la pareja pasa a ser un centro de atención. El sexo puede transformarse en una rutina mecánica y programada de acuerdo con el mejor momento para concebir. Mantener relaciones sexuales en un determinado momento puede dar solución al problema de la infertilidad, pero por otro lado está ligado muy estrechamente con el placer, y no debe servir sólo para lograr un fin concreto. Es necesario conversar y compartir en pareja los sentimientos y emociones sobre el tema; esto facilitará el entendimiento y el acercamiento.
Estos tratamientos tienden a ser largos, por lo tanto, el desgaste se hace presente y se siente en muchos aspectos, en el trabajo, en el hogar e incluso en la vida social, por esto es necesario que las personas se adapten a esta nueva situación.
Es importante preservar la calma y eliminar elementos estresantes que no sean causa directa del tratamiento. Descansar, realizar actividades placenteras, tomarse vacaciones.
  • Sexto paso
El resultado del tratamiento; aquí el estrés, la curiosidad, las ansias de obtener resultado positivo, generan un grado mucho mayor de nerviosismo y ansiedad que los experimentados anteriormente. Si es positivo la pareja se fortalecerá y sólo le restará tomar todas las medidas de precaución que el médico indique.
Sin embargo, si el resultado es negativo y el tratamiento fracasó, las esperanzas que se tenían se desvanecen, la sensación que invade a la pareja es a menudo confusa, incluso puede ser sentida a nivel físico (aparece el llanto, el descontrol, la desesperanza).
Aparece la rabia, tan inespecífica que puede orientarse hacia todos, hacia Dios, hacia el otro. Luego surgen los reproches, los que pueden ser dirigidos hacia otros o hacia si mismo,  disminuye la autoestima, aparecen los sentimientos de inutilidad. Es muy común que en este punto la pareja entre en crisis. Es perjudicial el aislamiento. La comunicación sigue siendo un punto fundamental, es necesario compartir los sentimientos y emociones con alguien empático que comprenda la situación.
Pasado estos primeros momentos, los que tienen una duración individual, es importante meditar, analizar. Es necesario descansar, tomarse un tiempo, para retomar o iniciar otro o el mismo tratamiento; no es conveniente tomar decisiones apresuradas, ya que el desgaste emocional es muy alto.
Cuando los fracasos han sido reiterados los sentimientos negativos se van acrecentando, y es muy posible que las parejas se sientan solas y deprimidas, y que la soledad se apodere más de uno que de otro.
En ocasiones existe aislamiento de parte de la pareja, ya no frecuentan a los amigos, se alejan de las amistades que tienen hijos y de quienes aunque hacen su mejor intento, no los entienden. Llegado a este punto, y con bajas posibilidades de lograr el embarazo, es necesario detenerse a pensar, analizar y valorar que hay otras posibilidades de ser padres, esta es la adopción. Sin embargo, esta debe ser una decisión personal de la pareja, donde juntos van a iniciar otro proceso, donde deben evaluarse muchos factores, para poder tomar una decisión responsable e iniciar una nueva etapa dentro del marco legal que cada país impone.

Tremendo aporte del doctor Diego Lange, del cual debemos beneficiarnos todos. Lo rescato para vosotros!!
Espero que os sirva de ayuda para que entendáis que os está pasando. Permite a tu pareja que lo lea, puede ayudaros a ambos.

Un abrazo a tod@s!!!!!

1 comentario:

  1. Uff, que duro todo, pero que bien lo explicas y que importante es entenderlo todo y saber (o pedir ayuda para) controlar las emociones. Mucha suerte y ánimos a toda la gente que esté intentandolo.

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